En el grupo de retro en el que habito hay varios Amigueros de pro súper defensores de esta plataforma, tanto que casi llego a cogerle manía al Commodore Amiga, ya que los Amigueros están hechos de otra pasta y son casi como una secta, cuando entras en ella nunca más vuelves a salir. Así que me decidí hacer un cambio de máquinas con uno de estos amigos y me hice con un Amiga 500 dispuesto a ver los pros y contras de manera objetiva y sin fanatismos.
Lo primero que me gustaría que tuviera en cuenta el lector es que estamos hablando de una máquina de los 80, y yo por esa época ni sabía que existía este sistema por lo que este artículo es de un neófito y no voy a hablar de la historia del Amiga ni de datos técnicos, si no de las sensaciones que me a producido y como he visto esta máquina.
Lo primero que me llamo la atención nada más enchufar la máquina y cargar el S.O es el sonido de la disquetera, un sonido muy particular y curioso, casi me enamoro a la primera carga. El S.O llamado Workbench me recordó mucho al Windows 1.0 o al Apple II OS en su estética, pero este viene con varias mejoras que me dejaron bastante sorprendido, como que realmente el sistema es un multitarea preferente, cosas que no llegaría a conseguir Microsoft hasta que no lanzo el Windows NT, o poder usar varias ventanas a resoluciones
